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Ay, amigos, que llega el frío. En cuestión de días dejaremos de buscar la sombra para apiñarnos como una camada de perritos tiritones, encorvados y con las manos en los bolsillos, bajo un muro soleado. En Cuenca no hay muchas paredes que reciban las bondades del Astro Rey durante la mayor parte del día y, por desgracia, una de las mejores no pasa por buen momento; hablamos de los Hocinos (también conocido como sector Garrulos), en la hoz del Huécar.
La mayoría ya estará el tanto de los problemas que existen en este sector desde hace unos años, concretamente desde que sus vías comenzaron a ser frecuentadas con asiduidad y a veces con desmesura. Las rutas se encuentran en terrenos privados, muy próximas a las casas y sus propietarios se han cansado de: no poder aparcar sus coches, encontrarse con “regalitos” detrás de cada romero, de los malos modales de algunos (la minoría, por supuesto, pero también los que más se hacen notar) y de algún delincuente, quizá ni siquiera escalador, que llegó a invadir la propiedad privada. En la guía hicimos hincapié en las normas que debíamos seguir para intentar salvar el sector. Era vital no juntarnos más de cinco cordadas a pie de vía, dejar el aparcamiento despejado y, por supuesto, no defecar en los alrededores del muro. No sabemos si las normas que propusimos se cumplieron o no, pero de lo que no nos quedad duda es de que los propietarios de los terrenos siguen enfadados y dispuestos a que se prohíba la escalada tajantemente. Las quejas de los dueños de las casas, el cambio de ayuntamiento en Cuenca (la nueva corporación ha tomado parte en el asunto) y la previsión de que el invierno vuelva a atraer a los escaladores al sector de los Hocinos con el nivel de tensión actual, augura un futuro negro para este muro de la hoz del Huécar. Lo peor es que un mal entendimiento entre escaladores y la concejalía de Deportes no nos va a beneficiar en nada y corremos el riesgo de que el enfrentamiento pueda salpicar de alguna forma a otros sectores. La Federación de Castilla-La Mancha y el Club de Escalada de Cuenca mueve sus hilos para intentar solucionar el problema y, a título personal, algunos aperturistas buscan la fórmula para evitar la masificación. El desequipamiento de buena parte de sus vías es una opción que lleva tiempo rondando la cabeza de los equipadores de la mayoría de las vías del muro. Pero mientras no se encuentre la solución o se llegue a un acuerdo con los propietarios de los terrenos, lo mejor es NO ESCALAR en el sector. No cumplir esta norma nos va a perjudicar a todos los escaladores y va a hacer mucho más difícil que este espinoso asunto acabe de forma positiva para todos. Contamos con tu opinión
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Es una pena que lo garrulos sean tan garrulos, y que nosotros tb lo seamos..